10 febrero 2012

UNA DESGRACIA: UN JUEZ MENOS


Perder a un juez no es para brindar con champán. Pero la pérdida de Garzón no es achacable al Tribunal Supremo. Es Garzón mismo quien se ha perdido. Al Tribunal supremo debemos agradecer la expulsión de un juez orwelliano, para quien todo estaba subordinado al fin bueno.
Garzón creyó estar por encima de la ley.
Garzón, que fue diputado con el PSOE en el Congreso como número dos de Felipe González, dimitió como diputado cuando no alcanzó el cargo que esperaba, regresó al poder judicial y metió en chirona a varios compañeros del partido por el asunto de los Gal.
Gracias a Garzón muchos etarras fueron reducidos; gracias a Garzón muchos narcotraficantes fueron borrados del mapa; gracias a Garzón ministros del gobierno que se saltaron la ley para conseguir fines loables entraron en la cárcel de Guadalajara… gracias a las defectuosas instrucciones de Garzón muchos etarras andan libres; gracias a Garzón algunos narcotraficantes siguen libres; gracias a Garzón los de la Gurtel siguen coleando.
Garzón, el Supremo no te ha expulsado, has sido tú.
A los cachorros del PSOE que insultan en Sol al Tribunal Supremo hay que decirles que Montesquieu es imprescindible, que sin Montesquieu no hay democracia, que sin Montesquieu Hitler fue posible.
Parece que los cachorros del PSOE son partidarios de un estado policial orwelliano para conseguir un fin bueno. Parece que estarían dispuestos  -si tuvieran problemas con la justicia- a ceder sus derechos de defensa justa al juez que los juzgue.
Pepiño Blanco tiene derecho a platicar con su abogado y a que esas pláticas no sean espiadas por el juez que lo juzga.
Hoy brindan con champán: Barrionuevo, Vera, Felipe González y su ministro Rubalcaba, ETA, el cártel gallego y los de Gurtel.
Gracias al Supremo, Orwell no existe ya.