16 enero 2007

ASÍ ES COMO LO PIENSO

Hay que reconocer que la estrategia del PSOE en el asunto de las manifestaciones pasadas ha sido de libro. A Rajoy y sus muchachos los han pillado con el paso cambiado y han caído en la encerrona sin posibilidad de escapatoria. Si acudían se podía correr el peligro de enfrentamientos graves con los que siguen a los pedigüeños titiriteros de mala baba. Si no acudían -como no podía de ser de otro modo- quedaban como los únicos que no se oponían a ETA.
Este hecho explica la saña con que Marianico zurró sin piedad ni tregua en el Congreso de los Diputados al tembloroso y desmadejado ZP. Rajoy tuvo más razón que un santo y todos los dardos de su cerbatana iban cargados con una dosis letal de curare.
El problema es que el debate no contribuyó a aunar esfuerzos para aplastar al rebaño de cucarachas etarras. Todo lo contrario, la brecha entre los partidos se agrandó y con la que divide a la sociedad ocurrió otro tanto. No hubiera estado mal que el líder de la derecha, cargado de razón, sin omitir ninguno de los inapelables argumentos que esgrimió, nos hubiera ahorrado los descalificativos (sin duda merecidos) con que noqueó al presidente por accidente; y en un alarde de generosidad constructiva hubiera ofrecido al resto de partidos el pie de firma del "papelito" para sumar voluntades.
Uno de los dos sobra para poder firmar un nuevo pacto contra ETA. Y uno de los dos desaparecerá en las próximas elecciones.