EL MUS

Ruiz Gallardón, para vengarse del aparato del PP de Madrid y por chulería propia, da mus, no se descarta de ninguna y, mientras los contrincantes del partido tadavía no han recogido las cartas, arroja las suyas boca arriba y espeta:
-¡Con las tuyas, Mariano, órdago a todo!
Si el final de la partida es el que este cronista desea, tendremos un vicepresidente madrileño y una alcaldesa exprimeradama.
¡En fin! La dicha nunca es completa.
-¡Con las tuyas, Mariano, órdago a todo!
Si el final de la partida es el que este cronista desea, tendremos un vicepresidente madrileño y una alcaldesa exprimeradama.
¡En fin! La dicha nunca es completa.


