24 marzo 2006

A PESAR DEL GOBIERNO, OJALÁ EL GOBIERNO ACABE CON ETA.

“No merecemos un gobierno que mienta”, frase grabada a fuego en todos los cerebros de los españoles en los días posteriores al 11M. Pues muy bien. Ahora resulta que quien ha mentido durante un año entero es el gobierno cuando ha afirmado sin temblor en la voz que no ha negociado nunca con ETA. ¿Nunca? Un año entero lleva haciéndolo en Ginebra, Oslo y en Saint Jean de Pied de Port. Por esa razón rompió el pacto contra el terrorismo mientras afirmaba sin rubor que era la oposición quien se aislaba y no prestaba colaboración. Por esa misma razón no ilegalizó al PCTV cuando la policía y el sentido común abrumaban con pruebas incontestables afirmando que el partido de las machorras vascas no era otra cosa que Batasuna disfrazada de esperpento macabro y zafio. Por esa razón la última oleada de explosiones sin víctimas (mensaje de Eta a los negociadores probando su operatividad) no mereció la repulsa del presidente del gobierno. La mentira llegó a la desfachatez cuando el presidente aseguraba en la Moncloa a las víctimas que nunca habría negociación con los asesinos mientras sus emisarios hablaban en Ginebra con ellos. Parece ser que el presidente sigue al pie de la letra los consejos del “Principe” de Maquiavelo. Todo vale. Ojalá todo sea para bien y se acabe con los asesinos. Zapatero pasará a la historia como el artífice de la hazaña y como el mayor mentiroso y desleal. ¿Por qué pasó información al cantamañanas de Llamazares y no a Rajoy? ¿No es esto utilizar los asuntos vitales del estado para arrinconar a la oposición?

Otra cosa, ¿a qué viene la salida esperpéntica de Rubalcaba aconsejando al PP que sonría? ¿No se ofreció Rajoy para colaborar con el gobierno? ¿Cómo se le ocurre a este personaje de la época del Gal aconsejar nada? Personaje que hace tres días ha mentido descaradamente cuando afirmó que el gobierno no sabía nada de las muertes de inmigrantes procedentes de Mauritania? Personaje que mintió cuando reiteró que el gobierno no negociaba con ETA; como lo negó el ministro de justicia; como lo negó la vicepresidente del gobierno; como lo negó el portavoz en el congreso Diego López Garrido; como lo negó, en fin, el mismísimo presidente del gobierno. Estos socialistas presumen de transparencia y veracidad como aquéllos de Felipe González alardearon de cien años de honradez. ¿No se dan cuenta de que este modo de proceder cava su propia tumba y entierra las ilusiones de esta joven democracia?

El Pumpido de los collons ya está de nuevo chalaneando con la justicia. ¿Qué pasa? ¿Que a los yonquis de las Barranquillas hay que darles duro porque no disparan? ¿Que a los chorizos del Rastro hay que escarmentarlos porque no acuchillan a los despistados? ¿Qué pasa? ¿Que la justicia de ahora se destapa un ojo para ver de qué clase es el reo? ¿Qué pasa? ¿Que los muertos de ETA son muertecitos políticos? ¿Ahora resulta que los jueces deben contextualizar la ley? ¿Que los fiscales son ahora abogados de asesinos? Pues eso tiene dos nombres: prevaricación y complicidad.

De todos modos, a pesar de todo, ojalá ZP acabe con ETA.