EL ESCORPIÓN CATALÁN
Existen en la escena catalana dos actos tan chuscos y contradictorios que se están convirtiendo en la torpe idiosincrasia del nacionalismo sin seny de los nuevos tiempos y que en plazo no largo ocasionarán una tragicomedia autodestructiva de personajes esquizofrénicos.El primero de ellos lo constituye la política inquisitorial de las Oficinas de "Garantías Lingüísticas" que persisten en su alocada carrera de imposición de sanciones y más sanciones a los dueños de establecimientos que, como judíos impenitentes, se obstinan en seguir rotulando en lengua no catalana el frontispicio de sus negocios.
El segundo estriba en el hecho de que precisamente sea Ezquerra Republicana (¿dos veces publicana?) quien se oponga a la actual redacción del estatuto nacionalista.
¿Qué ocurrirá cuando la Generalitat convoque el referéndum para la aprobación del estatut de los collons? ¿Permitirá Ezquerra –que forma parte del gobierno- que el mismo gobierno de la Generalitat haga campaña a favor del sí? ¿Se desarrollará la campaña exclusivamente en catalán asumiendo el riesgo del voto negativo de los numerosos castellanoparlantes? En el caso de usar el castellano, ¿actuará con el mismo rasero las Oficinas de “Garantías Lingüísticas”? Dan ganas de quedarse a presenciar el espectáculo; pero, en estos tiempos de lógica difusa según la cual es perfectamente concebible la existencia del círculo cuadrado, tal vez ni siquiera haya lugar a espectáculo. ¡Qué tragaderas, señor!
Las mismas tragaderas que son necesarias para deglutir la comprensión del juez que admite la burla de Otegui con su bronquitis. ¿A alguno de vosotros se os ocurre poner esta excusa si un día (Dios no lo quiera) un juez os llama a capítulo? Pues nada, un sujeto como este indeseable, libre bajo fianza y acusado de promover disturbios callejeros rehúye la cita del juez y se queda en casita. ¡Lechés, Maricarmen! ¡Vaya justicia de playmobil!


