¡ANIMALICOS!
Iban tan campantes por la ría cuando se encontraron en las cercanías de la batea un exquisito alimento que descendía brillante hacia al fondo; atacaron con decisión y... ¡zás! fueron prendidas por cruel aguijón e izadas con prontitud al aire libre donde fueron soltadas y descabelladas al instante. Dicen los defensores de animales y comedores de bocadillos de caballa que esta cruel manera de pescar debe ser prohibida.


