12 febrero 2008

¡CHISSSSSS!


Hoy, el parlamento gallego no ha querido condenar los insultos y amenazas de muerte proferidas por unos cafres independentistas contra María Sangil.
Ayer, el mismo parlamento no quiso condenar el holocausto Nazi.
Anteayer, el Circunflejo afirma que no se puede hablar en campaña electoral ni de la crisis económica, ni de la inmigración ni del terrorismo etarra; conmo si estos tres temas no fueran los que más preocupan a los electores; como si estos tres temas fueran los únicos en que el gobierno ha fracasado estrepitosamente; como si la libertad de expresión estuviera abolida en campaña electoral; como si esta democracia (¡ay los años! ¡cómo duelen en la memoria histórica!) fuera también orgánica como la de antaño.
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Pero mucho antes de anteayer Quevedo alzó la voz y se la quebraron:

No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice....