Angelico me impele sin posibilidad de resistencia. La hija de un cronista taurino, ministra de la cuota, padece una nueva enfermedad mental: la del anticomplejo de Edipo. Ahora se descuelga con que de las corridas de toros va eliminar poquito a poco la muerte del bicho. O sea, hoy se permite la muerte; mañana, lo dejas en coma; pasado, con dolencia grave; al otro, con enfermedad crónica; el día de después, con un catarro; y el último día el maestro se conformará con darle un cachete en todo lo alto del morrillo. Vamos que cualquier día la coleguita de sanidad decretará que los mozos en sus corridas dejen a las mozas solamente un poquito embarazadas.