PAVOS
Ayer no pensé en el gobierno que nos agobia. Estuve de matanza de pavos. Había tantos pavos como pavas, pero no pensé en el gobierno. Al principio estaban todos juntitos en su palacio, pero no pensé en la Moncloa. Más tarde se pusieron todos en fila andando de cabeza y pensando con los pies pero no pensé en la foto de familia. Más tarde fueron sacrificados y vimos que no tenían sesera, solo moco. Cuando fueron pelados y alineados, todos lo celebramos con brindis y comida de fraternidad campera. De lo que se deduce que, cuando ya no hay pavos que nos aturdan, reina la alegría, la danza y la panza en el pueblo. ¡Qué bien se vive sin pensar en el gobierno!






