LA COMISARÍA SINIESTRA
Hasta pronto, cronistas. Me voy temporalmente. No penséis que es una huída; es una fuga temporal en toda regla. No me gustaría que Rubalcaba me sometiese a un tercer grado en su comisaría siniestra. El nuevo personaje es un Rasputín con porra y micrófonos ocultos. Hasta la vuelta, que Dios nos coja confesados, arrepentidos y confesos. ¡Huy, qué miedo!


