OTRO DÍA DE NIEBLA
Hoy, con ligera brisilla del sur y la mar en calma total, he salido a las diez a pescar sepias.
Al pasar por el muelle del Naval, he visto la dorna de Belarmino amarrada.
-¡Qué raro, con el día tan bueno que hace!
Al llegar al Xufre, me he percatado de la niebla que se asoma por el sur.
-¡A ver si Belarmino no ha salido por esto...!
En la puerta que da acceso al pantalán me topo con tres conocidos de furanchos.
-¿Creéis que esta niebla irá a más?
-Puede... -contesta el hermano de Ramiro mirando al cielo.- ¿Vas a chocos?
-A chcos voy.
-Pero no hay cuidado, ¿no llevas gps?
-Ni gps ni brújula. Pensaba ir solamente a la zona entre el faro y punta Campelo -respondo.
-Bueno, entonces.... ¿Qué tal te orientas?
-Bueno...si veo la cost..a Muchas gracias, iré con cuidado.
-¿No vas hoy con Belarmino?
-Hoy no ha salido. Hevisto su dorna en el Naval.
-Pues ha salido, pero ha sido con otra embarcación.
-Hasta luego.
.
Me quedo probando suerte en las primeras bateas del Campelo. Hay alguna dorna borrosa entre la niebla. Paro el motor y me dejo llevar por la marea menguante. De pronto observo que los pinos se vuelven grisáceos y el faro ha dasparecido. Recojo aparejos y arranco de nuevo. Me oriento por el resplandor del sol y pronto vislumbro las casas y los barcos del Xufre.
-Bueno, -me digo para mí- probaré suerte entre los barcos, que siempre estaré más seguro. Me acerco hasta el "Cobecho tres" cuando otra dorna surge por la zona que ya va de retirada probando a los chocos. No pasan ni diez minutos y subo la primera sepia. Esto pinta bien.
Más de media hora más tarde sigo sin subir ninguna más. Decido marchar hacia las bateas camino de Villagarcia donde hay más visibilidad. Enseguida subo otra. Me las prometo muy felices.
Tras rastrear una zona, opto por alejarme otro poco y probar más afuera. Doy el contacto, arranca el motor... y... se apaga. Vuelvo a intentarlo; arranca y se apaga...
-¿Que pasa? El indicador señala que hay gasolina aunque poca... ¿Y si el nivel de gasolina está mal y estoy seco? Afortunadamente llevo diez litros en el depósito portátil. Me amarro a una batea y echo los diez litros. Arranco, tose el motor y se para. ¿¿Habrá cogido aire el circuito? Bombeo con la pera de goma, levanto la vista y ya no diviso el puerto. Arranco de nuevo... y nada.
¿Llamo a Belarmino por telefono? ¿Y dónde estará?
Diviso una embarcación entre la niebla y le hago señas con los brazos, pero no me ve y sigue su rumbo. Arranco sin esperanzas y... nada, se para.
Una dorna. Hago gestos con los brazos y grito. Nada. Vuelvo a gritar y sigo moviendo los brazos. Esta vez me ha oído y se acerca.
-¿Que le pasa?
-Pues no sé. El caso es que el motor arranca pero no sigue.
-Embraja?
-¿Que si embraga? No sé. La verdad es que no sé dónde esta el embrague -digo para mí.
-Abra la cubierta del motor - me indica. Yo obedezco, me inclino sobre el fueraborda y lo abrazo buscando la palanca. ¿Dónde estará la palanca de apertura?
-Ahí, ahí mais abaixo. Me inclino aún más y localizo la palanca. Tiro de ella, me echo hacia atrás y descubro el motor. Arranco y miro el cable del acelerador (que debe de ser lo que el hombre llama embrague) Se mueve sin dificultad.
-¿Embraja?
-Yo creo que sí. He cebado antes el circuito de gasolina, pero nada.
-Hájalo outra ves -me ordena. Obedezco.
-¿Está duro?
-Sí. -Y continúo bombeando. Está duro, pero creo que bombeo.
-Si está duro -me dice- es que no pasa gas.
Yo creo que los síntomas apuntan a que no llega gasolina al carburador. Sigo bombeando como si se tratara de la última tabla de salvación, porque este hombre no sugiere otra solución. Bombeo más y más... Arranco y.... ¡funciona!
-Ya está. Muchas gracias.
El hombre se aleja. Yo vuelvo a tapar el motor y lo sigo porque el puerto no se distingue todavía entre la niebla.
Llego a puerto sin novedad y con la lección aprendida.
1.- No puedo fiarme del indicador de nivel. 2.- He de llevar siempre gasolina en la recámara. 3.-La bomba manual es maravillosa. 4.- Hay solidaridad entre los hombres de mar. 5.-Llevo dos sepias que han estado a punto de resultar caras. 6.-No debo fiarme de la niebla o de lo contrario debería agenciarme un GPS.
-
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Al pasar por el muelle del Naval, he visto la dorna de Belarmino amarrada.
-¡Qué raro, con el día tan bueno que hace!
Al llegar al Xufre, me he percatado de la niebla que se asoma por el sur.
-¡A ver si Belarmino no ha salido por esto...!
En la puerta que da acceso al pantalán me topo con tres conocidos de furanchos.
-¿Creéis que esta niebla irá a más?
-Puede... -contesta el hermano de Ramiro mirando al cielo.- ¿Vas a chocos?
-A chcos voy.
-Pero no hay cuidado, ¿no llevas gps?
-Ni gps ni brújula. Pensaba ir solamente a la zona entre el faro y punta Campelo -respondo.
-Bueno, entonces.... ¿Qué tal te orientas?
-Bueno...si veo la cost..a Muchas gracias, iré con cuidado.
-¿No vas hoy con Belarmino?
-Hoy no ha salido. Hevisto su dorna en el Naval.
-Pues ha salido, pero ha sido con otra embarcación.
-Hasta luego.
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Me quedo probando suerte en las primeras bateas del Campelo. Hay alguna dorna borrosa entre la niebla. Paro el motor y me dejo llevar por la marea menguante. De pronto observo que los pinos se vuelven grisáceos y el faro ha dasparecido. Recojo aparejos y arranco de nuevo. Me oriento por el resplandor del sol y pronto vislumbro las casas y los barcos del Xufre.
-Bueno, -me digo para mí- probaré suerte entre los barcos, que siempre estaré más seguro. Me acerco hasta el "Cobecho tres" cuando otra dorna surge por la zona que ya va de retirada probando a los chocos. No pasan ni diez minutos y subo la primera sepia. Esto pinta bien.
Más de media hora más tarde sigo sin subir ninguna más. Decido marchar hacia las bateas camino de Villagarcia donde hay más visibilidad. Enseguida subo otra. Me las prometo muy felices.
Tras rastrear una zona, opto por alejarme otro poco y probar más afuera. Doy el contacto, arranca el motor... y... se apaga. Vuelvo a intentarlo; arranca y se apaga...
-¿Que pasa? El indicador señala que hay gasolina aunque poca... ¿Y si el nivel de gasolina está mal y estoy seco? Afortunadamente llevo diez litros en el depósito portátil. Me amarro a una batea y echo los diez litros. Arranco, tose el motor y se para. ¿¿Habrá cogido aire el circuito? Bombeo con la pera de goma, levanto la vista y ya no diviso el puerto. Arranco de nuevo... y nada.
¿Llamo a Belarmino por telefono? ¿Y dónde estará?
Diviso una embarcación entre la niebla y le hago señas con los brazos, pero no me ve y sigue su rumbo. Arranco sin esperanzas y... nada, se para.
Una dorna. Hago gestos con los brazos y grito. Nada. Vuelvo a gritar y sigo moviendo los brazos. Esta vez me ha oído y se acerca.
-¿Que le pasa?
-Pues no sé. El caso es que el motor arranca pero no sigue.
-Embraja?
-¿Que si embraga? No sé. La verdad es que no sé dónde esta el embrague -digo para mí.
-Abra la cubierta del motor - me indica. Yo obedezco, me inclino sobre el fueraborda y lo abrazo buscando la palanca. ¿Dónde estará la palanca de apertura?
-Ahí, ahí mais abaixo. Me inclino aún más y localizo la palanca. Tiro de ella, me echo hacia atrás y descubro el motor. Arranco y miro el cable del acelerador (que debe de ser lo que el hombre llama embrague) Se mueve sin dificultad.
-¿Embraja?
-Yo creo que sí. He cebado antes el circuito de gasolina, pero nada.
-Hájalo outra ves -me ordena. Obedezco.
-¿Está duro?
-Sí. -Y continúo bombeando. Está duro, pero creo que bombeo.
-Si está duro -me dice- es que no pasa gas.
Yo creo que los síntomas apuntan a que no llega gasolina al carburador. Sigo bombeando como si se tratara de la última tabla de salvación, porque este hombre no sugiere otra solución. Bombeo más y más... Arranco y.... ¡funciona!
-Ya está. Muchas gracias.
El hombre se aleja. Yo vuelvo a tapar el motor y lo sigo porque el puerto no se distingue todavía entre la niebla.
Llego a puerto sin novedad y con la lección aprendida.
1.- No puedo fiarme del indicador de nivel. 2.- He de llevar siempre gasolina en la recámara. 3.-La bomba manual es maravillosa. 4.- Hay solidaridad entre los hombres de mar. 5.-Llevo dos sepias que han estado a punto de resultar caras. 6.-No debo fiarme de la niebla o de lo contrario debería agenciarme un GPS.
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