OS CAMARONS
-Bos días, Madriles. Teño para ti unos camarons. Aquí tés.
-Bos días, Tonecho. ¿Y eso?
-Saín esta noite por Ons e collín vinte quilos. Entraban con vento norte... que daba gusto. Pero antes de vendérselos a eses cabrones ao prezo que me digan, prefiro dárselos aos meus amigos. Que te parece, Madriles?
-Pues, ¿qué me ha de parecer? Muchas gracias.
Y es que mi amigo Tonecho no está dispuesto a que otros pongan el precio a su trabajo. Me subí los camarones aún saltando en la bolsa de Froiz y les di la eutanasia que merecen y que ahora predica el partido que apoya al gobierno de nuestros pecados. Y es que ya se sabe, lo que preocupa a los gobernados no es la crisis inexistente, sino la eutanasia y la laicidad.
-Tonecho, ¿qué hacemos con estos?


